El meningocele es un defecto del tubo neural que ocurre cuando las membranas que rodean la médula espinal sobresalen hacia el exterior formando un saco lleno de líquido. A diferencia de otras variantes más severas, en el meningocele no hay tejido neuronal dentro del saco, lo que generalmente se asocia con un mejor pronóstico.
Las causas no siempre son completamente claras, pero existen factores que aumentan el riesgo durante el embarazo, como el déficit de ácido fólico antes y durante la gestación, antecedentes familiares de defectos del tubo neural, diabetes materna no controlada y la exposición a ciertos medicamentos o ambientes específicos.
En la mayoría de los casos, el meningocele puede detectarse mediante ultrasonido prenatal, lo que permite planificar el manejo desde antes del nacimiento. Si no se trata de forma oportuna, puede asociarse a problemas ortopédicos, alteraciones urinarias o infecciones.
El tratamiento ideal incluye una intervención quirúrgica antes o poco después del nacimiento para cerrar el defecto, proteger las membranas y reducir el riesgo de infección. Con una cirugía adecuada y seguimiento multidisciplinario, muchos niños logran una vida funcional y saludable.
El diagnóstico temprano y la prevención, incluyendo la suplementación con ácido fólico, son claves para mejorar el pronóstico y brindar tranquilidad a las familias.
Neurocirujano
